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martes, 30 de agosto de 2011

Los mejores partidos que ví en mi vida (por Esteban Silva)


Por Esteban Silva

Mirá si me apurás así de una, no te puedo decir uno solo. Porque la verdad Pepe que no creo que haya habido un solo “ Partido de mi vida” sino varios.
Para comenzar yo arranqué tarde yendo a la cancha, como sabés mis viejos eran cero fútbol. Por eso que yo recuerde mis primeros partidos fueron por los años ochenta más o menos. Tenía once años, ya a esa altura a mí me veían la cara solo para el almuerzo te digo. Para entonces había un pibe que la descocía… Sí, Pelusa quien otro. Era tal el desparpajo del pibe que los noticieros ya le hacían nota como el “ fenómeno” de entonces…
Y que querés que te diga, a mí me picó el “ Bichito” viste, porque a pesar de ser bostero, para entonces nada nos unía a Argentinos Juniors.. La cuestión Pepe, que alertado por la magnitud del fenómeno resolví ir al verlo al pibe, así de camufleti , como un veedor que le chupa un huevo el resultado digamos…Día de semana en cancha de Atlanta, el partido Argentinos Juniors vs Independiente Rivadavia de Mendoza. El Diego estaba intratable, pases de rabona, bicicletas, amasadas, lo que se te ocurra. Vos podés creer que mete dos goles de tiro libre y uno de jugada… Ahí pensé, ¡como me gustaría verlo en Boca!.
Y a la temporada siguiente, para mi deseo, el Diego estaba firmando para Boca ¡yo no lo podía creer!, parecía un deseo concretado. Por eso cuando en cancha de Boca , dejó desparramado al Pato juntando monedas, después hizo un amague y se la metió al conejo que hacía de “ arquero”, no te puedo contar lo que sentí.
Le ganábamos a la gallina en nuestra propia casa 3-0, con un verdadero golazo de antología. Después como sabrás ganamos ese campeonato, pidiendo la hora claro, y rogando que Racing no se comiese un gol contra Ferro.. Ese mismo año José vi un 2 a 2 con los cuervos en Mar del Plata, que era uno de los últimos partidos del Diego que había firmado con el Barcelona. En el último minuto tiro un pelotazo de mitad de cancha, como hacen los jugadores de básquet ¿viste?, para no desperdiciar la jugada; la pelota pega en el travesaño y se va afuera, fin del partido.
Como no acordarme también cuando vacunamos a la gallina 5 a 1 en su propia cancha…Habíamos ido con el “Chino” Marchi, ¿te acordás de él no?, con su viejo y sus primos, todos tanos bosteros. A los cinco minutos se escapa un juvenil de ellos,- porque a decir verdad eran todos juveniles, no sé qué quilombo tenían las gallinas que no presentaban el equipo oficial-,y nos mete una pepa.. Y que querés que te diga, un poco de zogaca me agarró, no te lo voy a negar. Pero decí que después lo pasamos por arriba, y la verdad, ¡es que me importó tres carajos que fuesen juveniles!.¿Quién mierda se acuerda de eso ahora Pepe? Qué pensará el pibe de River ahora, con ocho o diez años , que le pica el bichito de las estadísticas, como para tener un poco de argumento viste, y revisa en su compu los “ grandes resultados”, cuando ve ése, así, limpito de circunstancias atenuables pensará:
¡ Mierda, que peludo que nos comimos ese día!. Porque la verdad Pepe, es que para nosotros los argentinos funciona así. Cuando te hacés hincha de un club, te hacés cargo de su pasado. Salís a refrendar todas sus glorias como si vos mismos hubieses asistido a esos campeonatos…
Sí sí, los del 30´ los del 40´, todos, no importa. ¿Que no había nacido?, ¡ Y eso que mierda tiene que ver! Como si cuando vas a Brasil los negros no te enrostraran el “ pentacampeonato”, y me querés decir un tipo de nuestra edad ¿cuántas veces vio salir campeón a la verde amárela?
Sí Pepe ¡ dos nomás! ¡Y una la ganaron por penales los culorotos!, de qué te vas a jactar me podés decir…
Por eso, es muy importante tener memoria, como para taparle la boca a cuanto boludo se plante entendés.
Una vuelta por ejemplo vi un 7 a 1 a favor nuestro en cancha de Huracán. El partido, un encuentro choto con un equipo de interior. Esos que tienen destino apenas suben, de una temporada viste. Y eso que en aquella época no había promedios… La casualidad Pepe, podés creer, era Independiente Rivadavia de Mendoza…Mouzo ex zaguero de Boca se despedía en ese club. Como para robar una temporada más sabés, la cuestión es que el viejo pudo patear un penal y así tener un poco de revancha. Porque si hay una ley que se cumple en el fútbol José es la del jugador “ despechado”. Primer partido de un ex jugador contra su ex equipo y te la manda a guardar, es así de simple.
Otro partido inolvidable que vi, fue la vuelta de Maradona a Boca, con el narigón , el Cani, el negro Tchami..
no es que fuese un partido excepcional, ¡la emoción!, de verlos juntos, sabés…
Pero si me pedís que te diga, cual fue el más emocionante, el más caliente que ví en mi vida no lo vás a encontrar en la “ A “, no, querido , los partidos que queman están en la “ B”.
Ahí, donde el odio es visceral. Dónde para llegar a la cancha visitante, la única manera es ir con el micro del club, si querés llegar sano.. Dónde la cana hace la vista gorda cuando vas de visitante, para dejar cagarte a piedrazos “a piaccere”, por la hinchada local.
Pero escuchá, el partido que te hablo era en cancha neutral. Final del ascenso Atlanta-Temperley del 82´.
El primer partido ( ida –vuelta ), lo ganan los celestes agónicamente 2 a 1 con gol de Ricardo Dabrowski, si , si el técnico actual de Temperley. La revancha cancha de Huracán a la otra semana.
Yo me había mandado hacer un trapo de unos 6 metros de largo..La mitad era azul-amarillo-azul, la otra mitad lo contrario, amarilla –azul- amarilla, je, así mataba dos pájaros de un tiro. Total quién se iba a enterar, que yo era de Boca y de Atlanta…
La cuestión Pepe que ese día, ¡cayeron soretes de punta!, parecía que había sacado a pasear el cubrecamas “ pallette” por el peso. No te miento pero pesaría unos veinticinco kilos te juro…
Eso, no es nada la cuestión es que en el desarrollo del partido, nos habían echado tres jugadores. La cancha super embarrada, y los minutos que se iban…
Los celestes estaban con diez, pero regulaban el partido, tranqui. Dejando pasar el tiempo se coronaban en la reclasificación. Pero faltando cinco minutos, el milagro se hizo posible.
Penal para Atlanta.
El encargado, Porté, su número histórico. Un cañonero de los de antes, de los que no perdonan.
Y no perdonó nomás. 1 a 0, y a cobrar, suplementario.
La cuestión ahora era aguantar José, porque una cosa es que de pedo vos le saqués un resultado a último minuto a un club, sin posibilidad de revancha, y otra es que le toqués el culo así, y queden dos tiempos suplementarios para desquitarse…Porque si una cosa iba a pasar Pepe, es que no se iban a quedar con ese toquecito intrascendente del segundo tiempo, que tan poco resultado le dio. ¡Iban a salir como leones seguro!
Y ¿querés saber lo que paso?. Nada. Pasaron los treinta minutos como si nada…
A esta altura, no te miento, entre un corte de luz en el estadio y ocho cuartos, ya irían como tres horas.
El arco designado fue el de la hinchada de Atlanta, hecha sopa y pegada al alambrado.
Al pedo lo puteaban a Cassé, ( arquero de Temperley ), si era mudo el pobre..
Te la hago corta, patean todos, sí todos, 12 a 12, turno de Atlanta. Va Hrabina, nuestro número 3, un picapiedras con más entusiasmo que técnica. No importa pensé, la asegura, le mete un sablazo y a la ¡concha de su madre!
Le mete un sablazo, pero el conchudo del mudo, se tira a su izquierda y la desvía de un manotazo…
Perdimos 13 a 12 en un memorable encuentro que duró cuatro horas.
Lo bueno del fútbol Pepe, es que siempre da revancha. Por ahí no es hoy, ni mañana, pero siempre llega..ponéle la firma.
Diecisiete de mayo del 2005, fecha 34ª del campeonato Nacional “ B “,estadio de Ferro, Temperley local, con solo empatar salían campeones relegando a Platense al 2ª lugar. Mauro Dobler ( Temperley ) le saca un penal a Guillermo Cejas ( Atlanta ), y la historia parecía volver a repetirse..
Pero un segundo tiempo espectacular de los “ bohemios “ agrandan la cuenta a tres contra uno de los “celestes” dejándolos fuera de toda chance.
Te juro Pepe, que la expresión de ese tercer gol, es indescriptible…
¡Cinco mil personas agarrándose los huevos al unísono con ambas manos!
La hinchada cantando: - ¡Ahora, ahora, nos chupan bien las bolas!-
- ¡ Y ya lo vé, y ya lo vé, es para Chaca que lo mira por TV!-
No sé, que querés que te diga, sentí un alivio…
Má que copa del mundo, me hablás.
¡Dejáme de joder..! querés.

martes, 5 de julio de 2011

Fútbol Ciencia II, homenaje al Negro (por Esteban Silva)

Por Esteban Silva

Aunque te cueste creerlo es así. El fútbol argentino está viciado de malas costumbres, solo una acción como esa pudo sacudirlos un poco. Porque no me digas , que a esta altura es común lo que pasaba en las canchas argentinas… El jugador argentino es muy pillo, si le dás rienda libre ¡te pinta la cara!. De nada sirve un montón de normas, si a la hora de ejecutarlas te tiembla la mano. Porque en eso hay que reconocerle a Castrilli, que el viejo muere en la de él. Que por otra parte es la pura ley, de todas formas…
¿Que echó más jugadores en su vida, que el resto de sus contemporáneos juntos?.Puede ser, no te lo niego.
¿Ahora no me vas a decir que la mayoría no estaban bien expulsados?. Que la media del arbitraje tolera circunstancias de juego,que bajo la aplicación estricta de la norma tendrían instancias tempranas de ducha…
Porque los argentinos, te digo, las tenemos todas eh..,simulación, exageración, avivadas, faltas arteras, relevo en las faltas, faltas estratégicas ( salir a quebrar ), hacer tiempo ( cuando se va ganando ), instruir a los alcanzapelotas para demorar los laterales en los contra-ataques, apalabrar al árbrito para modificar o condicionar sus fallos, osea completitos somos..
Por eso Juan, escuchame, si tomaron una medida de esas ¡no fue al pedo!, lo hicieron por algo, para sentar un precedente digamos, para abrirle los ojos a unos cuantos, que así no se podía seguir..
Al principio cuando lo anunciaron me dije: ¡ no va a andar, una cosa así!. Porque una cosa es que te cambien el color de la pelota, que te pinten las faltas en el piso con ese aerosol blanco o una huevada de esas, que ojo, ¡ayudan eh..!, no, pero meter dieciséis modificaciones radicales de una, en un partido de primera división ¡me pareció mucho!. Sí, ya sé, era un partido prototipo , experimental , lo que vos quieras, pero tantas modificaciones en una sola escala, es una locura.
Te cuento algunas que leí en el OLE: La pelota tendrá en su interior un rastreador Gps en contacto directo con los organizadores del evento, y actuará conjuntamente en sintonía con los otros elementos, provistos por la asociación a saber, 1. Unos guantes de malla en la totalidad de los brazos de los jugadores, con sensores digitales en contacto permanente con un ordenador central.
2. Cuatro escaners de banda en cada uno de los lados del perímetro del campo, para evitar las confusiones en laterales, off-side, y puntos de recomienzo del juego en las faltas.
3. Sensores infrarojos en los tres palos del arco, que miden con exactitud el ingreso o no del balón en las jugadas dudosas.
4. Sensores infrarojos holográficos proyectados directamente en el campo de juego para el ordenamiento de la barrera en un tiro libre. ( al menor contacto con ellos, se advierte la falta y se amonesta al jugador correspondiente).
5. Micrófono de aire incorporado en el “ guante de brazo digital “, para acompañar los entredichos y saldar toda “discusión semántica” de un altercado.
6. Cámara incorporada junto al dispositivo, para discernir toda intencionalidad en las faltas, y para de paso mostrar diferentes alternativas del juego.
Eso como medidas principales, después había otras que ni me acuerdo. Lo que sé, es que el encuentro no lo dirigía el árbitro. No , lo ¡podés creer!, lo dirigía ¡ la máquina viejo!, sí ese cartel choto de arriba de la tribuna, acondicionado claro..El referí acompañaba la jugada, y solo intervendría si su albedrío lo exigiese..!mirá que bien Che!, un veedor el juez ahora…
¿Quién carajo lo iba a putear ahora?, nadie, si quien tomaba las decisiones era una computadora y un programa creado a tal efecto.
Por eso Juan, para Castrilli, este invento era un fenómeno. Había pedido innovaciones de este tipo por años el exárbitro. ¡Estaba como puto con dos culos el viejo!, más cuando lo invitaron para “ arbitrar “ el partido inaugural. Te lo cuento a vos Juan, porque acabas de llegar, y sé que en ese país choto que estuviste laburando, ni se habrán enterado de esto. Porque ¡ojo!, acá en Latinoamérica se re-cagaron de la risa, fuimos el hazmereir de cuanto programa deportivo y noticiero hubo.. Los brazucas se hicieron una panzada, y los culo-rotos de los yorugüas ¡ni te cuento!.
En realidad para ser sinceros, todo comenzó en aquella tarde del noventa y seis. En la fecha trece para ser exactos, cuando Vélez recibió a Boca en el Amalfitani.. Me acuerdo patente, Juan, porque en la semana le hacíamos el quince a la nena..
Los bosteros venían bien, el Diego estaba afilado, el Narigón era un violín, bien lo que se dice bien, digamos.
Vélez no se quedaba atrás eh, campeón de la Libertadores, campeón en Japón, primero en la tabla..Aparte tenía al paraguayo ese, ¡agrandado como sorete en balde..!
Pero lo podés creer vos, a los cinco minutos los bosteros ¡ya iban ganando!. Cosas del fúbol, sabés, esos goles de vestuarios que le dicen, salís medio dormido, no estás enchufado del todo y te vacunan…
Pero los de Vélez ni se inmutaron che, a los diez minutos Camps marcaba un gol ( que no había pasado la raya) y Castrilli a instancias del Lineman lo convalidaba.
Ahí, no sabés ¡como se pusieron los bosteros!, les rajaron a tres: El Diego, El Colorado y al Mono.
El Paragüa le clavó un tiro libre, y al final se comieron cinco los bosteros…
La cuestión es, que después en televisión se vió bien clarito Juan, la pelota no había entrado ¡ni ahí!.
El viejo, lo reconoció, dijo que estas cosas pasaban por no aplicar los recursos de la tecnología al campo de juego. Y fue mas lejos, dijo que ese error inicial, condujo a un espiral de acontecimientos que vicio todo el encuentro.Pero que los expulsados, estuvieron bien expulsados.
Por eso, la re-edición del clásico era como una revancha para “ el sheriff”. Ahora dieciséis años después gracias a los avances de la técnica, el viejo iba a resarcirse de la cagada que se había mandado.
Porque la verdad Juancito, es que a cuanto programa fuese, y te digo que yo soy de mirarlos todos, Castrilli se ponía re-mal cuando le citaban el encuentro. Se le ponían los ojos vidriosos, ¡te juro!, y se le quebraba la voz al duro del arbitraje. Medio como que tenían que ir a tanda sabés..
No sé a qué cráneo se le ocurrió, lo cierto che es que eligieron la misma sede para re-editar el partido.
Esa tarde, a la misma hora que antes, cincuenta y cinco mil almas se reunieron en las tribunas del Amalfitani.
En las plateas, uno de cada lado, estaban los otrora íconos de Boca y Vélez, el paragüas Chilavert, y el Diego Maradona. Te digo que si no estaban uno de cada lado de la platea no los diferenciabas a los gordos che..
!Andarían por los cuatroscientos kilos juntos!, Creo que el Diego tenía el pelo un poco más enrulado..
Te cuento esto Juan, porque yo estaba en la cancha. Si, vos te preguntarás ¿ qué carajos hace un hincha de Chicago en un Boca-Velez?.
No viejo, ¡yo no hincho por ninguno de esos muertos!, ni en contra de Vélez te digo.., a mí, lo que se dice a mí, el resultado me ¡chupa un huevo!.
Yo fui por el fútbol viejo, por la redonda, por ver los cambios propuestos en primera fila. No me iba a perder ese partido por ¡nada del mundo!, aunque fuese en “ El fortín” che.
En la tribuna visitante habían instalado otra pantalla gigante, que unida a la de Juan B Justo, harían de “ jueces digitales”, marcando a vista de todos, las faltas y determinaciones durante el partido.
Castrilli, estaba un muñequito…Vestía la ropa habitual de árbitro, con una máscara a la altura de su rostro que le cubría un solo ojo. Como la mira de los pilotos de combate ¿viste?.
Lo que no me gustó, te voy a aclarar, es esa propaganda en la espalda “ Castrilli Gobernador 2011”, me pareció ridícula che..Pero sabés lo que pasa Juan, no le daban mucha cámara por entonces al viejo…
El pitazo inicial, fue como quien dice alegórico…, para continuar con la costumbre. Porque lo que se dice el arbitraje, la aplicación de las normas lo hacía la computadora, y lo anunciaba al instante por los parlantes.
Creo que habían contratado al uruguayo Victor Hugo, para hacer las grabaciones, mira lo que te digo, porque a decir verdad, tendrán toda esa tecnología pero los parlantes y los baños en esa cancha siempre fueron una reverenda mierda que me acuerde..
Movió Boca, pase aquí, allá lo común del comienzo, más en un amistoso. Córner para Boca, lo va a patear Mouche desde la punta izquierda, - ¡PIiiiiiT- suena el autotrol
!Penal para Boca!
Desde la pantalla se observaba en la repetición a Fabián Cubero perseguir en la marca a Martín Palermo, sin siquiera tocarlo en lo más mínimo.
Hubo un silencio generalizado, la “ Máquina” en su primer fallo, estaba dando un penal inexistente, y vaya a saber en qué decisión se apoyaba para tomar tal medida..
Acto seguido, una reproducción de video focalizada en un plano corto de los labios del defensor, dejaba oír claramente la amplificada voz de “pito” del número cinco de Liniers.
- Puto, Cornudo- Le dijo.
Castrilli, con una sonrisa en su rostro, marcó con su índice el punto del Penal.
Desde ambos tableros, se anunciaba en un rojo vívido: 2: 05 minutos del Primer tiempo, Fabián Cubero ( 5 ) Vélez Sarsfield, Argentina OUT, tarjeta roja.
El sheriff, en un gesto demorado, como diciendo “ vieron lo que yo les decía”, sacó su tarjeta de plástico roja, y anotó en una libretita, al pedo Juan…, el jugador sancionado.
Como siempre el que se paró para ejecutar el penal fue “ el loco”.
A él le gustaban esas paradas difíciles. Porque si algo hay que reconocerle a Palermo, es que nunca se escondió. Siempre se puso el equipo al hombro, en las peores circunstancias..
La hinchada de Boca, hizo un silencio abismal…Medio que le tenía miedo también, por lo de aquella vez contra Colombia viste, ¡ a quién se le olvida!...
La cuestión es que acomodó la pelota, le dio tres o cuatro vueltas con la mano, como queriendo encontrar el pasto ideal que sirviese de apoyo al esférico y la puso en el punto de cal, como quién pone una bomba de nitroglicerina, así de despacito mirá..
Pito del árbitro toma carrera Palermo, unos poco habituales veinticinco metros te diría, por la actitud, te digo, lo iba a fusilar al pibe Barovero..
Viene corriendo de a trancos, como contando los pasos exactos que median entre la carrera y el impacto del balón. Se acelera, a tres metros de la pelota se da cuenta que el impulso de su carrera y sus pasos largos no iban a coincidir con el impacto de su pie derecho..
¿ Y sabés lo que hace Juancito?, No lo vas a creer escuchá.
Se tira de palomita por encima de la pelota, como para pasar por encima de ella, a media altura y con la punta de su botín la engancha, como quien la quiere picar por encima del arquero ¿sabés?. Solo que en la maniobra el balón sale picado de debajo de él, que en un intento desesperado trata de despegar la trayectoria de la pelota haciendo a un lado su cara.
Esta le pega en la punta de parietal izquierdo y se clava al ángulo del arco de Vélez.
La máquina automáticamente marcaba: ¡GOL gol GOOOL!, Velez 0, Boca Juniors 1.
Castrilli apuntaba el círculo central.
Los indios Juan, estaban que se mataban. La puteada más chica, es irreproducible mirá..
Los bosteros , se cagaban de la risa, no entendían, o sí entendían, como el paladín de la justicia, caía bajo los efectos de la tecnología en un fallo tan polémico…
Pero que iba a hacer el viejo, me querés decir, iba a contradecir a la “ máquina “ en la primera decisión.
!Sería como escupirse el asado uno mismo!
La cuestión Juan, es que el partido ¿ Sabés como terminó?.
Ganaron los Bosteros ¡Dieciocho a dieciséis!.
Creélo Juan.
El partido se suspendió a los cinco minutos del segundo tiempo, cuando por aplicación del reglamento solo quedaban once jugadores en el campo de juego, haciendo imposible su desarrollo.
Los goles todos de penal, treinta y cuatro..
Consultado Castrilli a la salida del espectáculo, ¿sabés que dijo ante la inquisitoria de la prensa el atorrante?
- Javier, ¿Cómo calificaría la implementación del sistema asistido?-
- ¡ Impecable!- Respondió, en su habitual y lacónico tono.
Y se marchó, quien sabe, a proseguir con su campaña en el conurbano bonaerense…

martes, 17 de mayo de 2011

Fútbol para todos (por Esteban Silva)

Por Esteban Silva

En mi vida, salí dos veces campeón de fútbol. Una en la secundaria en un torneo de futbol cinco. Otra, con veintitrés años, en un torneo inter-fabricas en Japón. Tuve la suerte en ambas ocasiones de verme rodeado de los artífices necesarios para lograr tales hazañas. En mi condición de pica-piedras, lo único que podía aportar al equipo era sacrificio. Mi posición a tal efecto era la de nueve “pescador”, a la espera de la resolución de una jugada. Una infancia dedicada a juegos mecánicos, cine e intercambios grupales con compañeras de grado, redundó en un bajo rendimiento con la redonda. Ya en la temprana edad de doce años, mi escaso curriculum futbolístico colisionó con la escuela secundaria para varones de San Rafael. Acostumbrados a torneos escolares parroquiales y campamentos, me llevaban años de distancia en las lides de la esférica. A pesar de ello, participaba de todo picado que se organizase. Dicha práctica, no me aportó ninguna dote de habilidad. Con el tiempo, lo que sí fui logrando es cierta ubicuidad en el terreno. Un poco por desmarcamiento, otro poco por mis escasas atribuciones, hacían que mi posición dentro del campo resultase inofensiva. Los habilidosos, más dedicados a mostrar las virtudes de una gambeta individual, poco aportaban al orden colectivo. Y en muchos casos la sumatoria de habilidosos no era condición de superioridad en un torneo. Eso quedó demostrado en el campeonato de los sábados contándome a mí como participante. Mi equipo, era un rejuntado de pataduras con más ímpetu que nociones del buen fútbol. Pero la determinación, sumada al sacrificio a veces rinde sus frutos. Máxime en un campo de estrechas dimensiones como el del colegio. En una ocasión, recuerdo haber pateado al arco simultáneamente con un jugador de mi equipo. Tal era el desorden, que parecíamos un enjambre de abejas atrás de la pelota. El final del campeonato arrojo la cifra de dieciséis goles para Ferrara ( el goleador principal ), y la nada despreciable cifra de diez goles en mi haber. Con el tiempo compañeros de curso acuñaron el apodo de “goleador”, no sin sorna claro, refiriéndose más a mi vocación del área, que a las condiciones intrínsecas de mi juego. Para mí este era más un juego de estrategia, de pases al hombre libre, y de ir avanzando hasta encontrar la posición favorable de rematar al arco. Una vez frente a el, el destino inevitable era el puntín de mi botín derecho, para asegurar la jugada, y de prescindir de toda puntería o efecto. De cabeza, poco y nada. Solo recuerdo una vez en el ateneo que un compañero de defensa metió un pase-gol con tanta exactitud, que la pelota picó en mi cabeza y superó al arquero. Creo que en la posición de nueve hay que tener culo también. Es necesario la cuota de suerte necesaria para que la carambola de la pelota disputada, caiga en los pies nuestros, o en la red rival. Los palos también aportan lo suyo. Cuantas veces vemos el ensañamiento de una pelota al estrellarse indefinidamente en estas barreras del gol. Así vemos pasar indefinidamente nuestras posibilidades, a sabiendas que “ los goles errados se sufren en el arco propio”. Dicha máxima se cumple a rajatabla, desde el potrero más precario, hasta la copa del mundo.
Yo tenía compañeros habilidosos en el secundario: “Adriano”, un jugador de características particulares, buena gambeta de baldosa, piques cortos y desplazamientos laterales impredecibles. Su poca participación en los torneos, la tendencia al juego individual y su deserción a temprana edad nos privó de su magia. “ Rogido”, era más grande que el resto de nosotros, por haber repetido, y por cuestiones naturales también. Juego largo y asociado, buena patada y cabezazo. Marca y garra en ocasiones. Lo mejor: su cross de derecha en el concurso de una discusión con rivales de otros colegios. “Montero”, jugador completo, gambeta en velocidad, recuperación y juego colectivo. Magia en circunstancias favorables y garra a la hora de ir perdiendo. Era imposible frenarlo en el mano a mano, a pesar de repetir una y otra vez la misma maniobra evasoria. Por eso para estar a la altura de mis condiciones, era preferible participar de un equipo que tuviese un habilidoso y no fuese morfón. Solo así podría explotar mis condiciones de pseudo-goleadoras. Como aquella vez en Japón que tuve la suerte de formar en un equipo de obreros de fábrica, predominantemente brasileños. Es sabido de su habilidad con la pelota en todos los ámbitos de disputa. A la optima lectura del juego le suman técnica y velocidad.
Por eso, no nos fue difícil llegar a las finales del torneo de seis en cancha de césped. La primer fase estaba compuesta principalmente de nipones entusiastas, pero ingenuos a la hora de los puntos. La final ya era otra cosa, un combinado de bolivianos aguerridos que trabajaban en una planta vecina de acero. Un primer tiempo disputado, en el que no se consiguió sacar ventajas 1-1. A la segunda mitad rápidamente nos pusimos en ventaja, hasta ampliarla al valor de seis, con tanto de mi autoría. Los minutos finales fueron simples pases laterales y “ fitas” cerca de la raya lateral haciendo el tiempo pasar.
Tiempo que llegó a su fin con la marca de 6-3, a pesar del esfuerzo de los hermanos trasandinos.
La recompensa un metálico estimado en doscientos dólares para el equipo, junto con un símil de la copa del mundo en yeso o cerámica pintada.
Lo paradógico del caso, fue que a instancias mías, providencié un juego de camisetas para suplir al ajuar del equipo.
Cuando los brazucas recibieron la “ suplente “ de la selección argentina versión 93, ( la del gol de Diego a los griegos), palidecieron de asombro y estupor. Solo accedieron a su uso, previo “ arrancamiento” del emblema patrio, cierta dosis de insultos y la certeza de que nadie les devolvería lo abonado por la vestimenta…
Una paradoja doble, un equipo campeón en su mayoría brasileños vistiendo la albiceleste, y un patadura alzando la copa del mundo.


Esteban Silva es alumno de nivel inicial en el taller de creatividad literaria de Cruzagramas.
En éstas líneas nos cuenta un poco más de él: Mis ganas de escribir comenzaron con la lecturas de mis primeros cuentos, allá por la escuela primaria; Cuentos de la selva, Mi planta de Naranja Lima, El Corsario Negro, fueron los primeros títulos que atraparon mi imaginación .De ellos obtuve la fascinación descriptiva de las locaciones distantes y la caracterización de los personajes. A mi paso por la juventud y la adolescencia se sumaron infinidad de colecciones enciclopedistas de los más variados temas, acompañados ya por novelas Best Sellers. De este cocktail, derivó mi inclinación por el ensayo de temas aleatorios, por lo general, reformulaciones de diversos temas en envases nuevos. El transcurso por la facultad de arquitectura, alterno temas académicos, con las consabidas novelas de compra obligada en el círculo de lectores, sumándose en este período, la novela histórica, los comics, libros de humor , especialmente Fontanarrosa, equilibrando parcialmente el tinte cientificista del pabellón 3 . De esta experiencia, surgió la argumentación, la gimnasia en la corrección de una obra, la exposición frente a la crítica,la intervención humorística como recurso de comunicación, las citas alusivas, y las ganas de parecer interesante frente a los demás; el egocentrismo resumidamente. La vida en sí, aportó lo suyo, una excursión a Japón por cinco años, diez años de lengua portuguesa por adopción de conveniencia, en dos relaciones fallidas, infinidad de viajes a Brasil , a su literatura. Esta colisión de mundos arrojó como saldo el exotismo, la visión paralela de otra sociedad, los puntos de vista, la palabra “ gasolina “ en vez de nafta. El saldo: las líneas que son las bases de este breve raconto, rayano al sincericidio