lunes, 31 de marzo de 2008

Marcando la cancha

Por Cuakerboy

El futbol es, ante todo, un juego... y un juego sano, para jugar con amigos y al aire libre y donde desde chiquito uno empieza a conocer a los demas (dicen por ahi que uno se comporta en la vida como juega, y doy fe que la mayoria de la gente que conozco se adecua bastante a eso... yo soy un goleador lazy)... despues vinieron unos hombres serios y le pusieron reglas y armaron un deporte... y hasta ahi todo bien porque las reglas son las únicas que te habilitan la oportunidad de la transgresion (para muestra la mano de dios)... el gran problema fue cuando aparecieron unos vivos (que nunca jugaron al fútbol, y que si jugaron como mucho eran defensores que le pegaban a la tribuna) que transformaron una parte infima de ese deporte (aunque la mas conocida) y transformaron en un espectaculo y se lo vendieron a los giles que no salen de la casa porque el único control que tienen sobre sus vidas es el remoto... pero a no confundirse, el fulbo sigue vivo en los giles que nos juntamos a chocar panzas con nuestros amigos de siempre a correr (cada vez menos) atras de la redonda (la que te enseña como tratar a las minas)... y si lo pensamos bien, algo parecido pasa en todos lados... la gente escribe y la literatura es lo que se vende, la gente lucha y la politica es lo que hacen los gobiernos, la gente se muere de hambre y no pasa nada si no lo pasan en horario central... el problema esta en esta cosa espectacular que nos quiere hacer creer que todo tiene precio a los que seguimos convencidos que hay cosas que no se negocian...

1 comentario:

josé dijo...

El fútbol querido Quákerboy es indefinible, además de todo lo que apuntas y donde concuerdo en casi todo (gracias a Dios existe el casi) / Peeero, también esta rebeldía que llaman pasión con acertadísimo criterio, tiene tantas aristas como goles en sus historiales conocidos y aquellos que se perdieron en los barriales con pelotas de tiento, chiquitas quasi redondas números 2 que a pesar de su bendito cuero de vaca, eran lo más parecido a un cascote por su dureza. Algún día te podría contar algunas memorias inéditas que de tanto guardarlas a veces pienso que no existieron. Un abrazo y mi afecto.