martes, 11 de mayo de 2010

El adversario (por Horacio Gómez)

Por Horacio Gómez

Se dio cuenta enseguida. El ruido que escuchó no dejaba lugar a dudas.
Había ido demasiado fuerte con los tapones de punta y el jugador contrario yacía de espaldas muy quieto y gritando de dolor, con doble fractura expuesta de tibia y peroné.
De nada sirvió que le dijera al árbitro que fue sin intención, que el campo de juego húmedo, que fue a la pelota y resbaló.
Terminó expulsado e insultado por la parcialidad visitante.
No sería fácil de olvidar ese domingo, las tribunas que explotaban de gente a pesar del calor abrumador, la necesidad que tenía su equipo de sumar puntos como local y él, el jugador más experimentado, lo dejaba con un hombre menos.
Y Benítez, el fracturado, un muchacho recién llegado del Chaco, con tantos sueños como urgencias económicas, que por su culpa estaría cerca de ocho meses sin poder jugar.
Debía hacer algo, ¿pero qué? El club le adeudaba a todo el plantel cinco meses, los premios y la mitad de la prima, estaba sin un peso, cero al as.
¿Pedir prestado? Imposible, ya debía cinco lucas y seguramente nadie querría prestarle al rudo y sucio marcador de punta que lesionó tan gravemente al pobre chico del interior.
Todo eso pensaba en el trayecto desde el césped hasta el vestuario local.
Al ingresar, lo notó frío y vacío, como él.
Comenzó a desvestirse lentamente y se dirigió al sector de duchas. Fue entonces que lo vio, algo a lo que nunca le había prestado atención en tantos años.
Un largo caño que venía desde el otro vestuario y sobresalía unos 20 cm. de la pared azulejada al finalizar en la última ducha.
No lo pensó; tomando carrera, se mandó un pique corto con toda la velocidad que sus piernas le permitieron y arqueándose en el aire, como si estuviera por hacer un gol de tijera en la final de un Mundial, incrustó su pierna derecha contra el caño con extrema violencia.
Despertó en el sanatorio, rodeado por dos médicos, algunos compañeros y el vicepresidente del club.
La pierna, enyesada hasta la rodilla, le dolía enormemente pero a pesar de eso se sentía bien, con un alivio difícil de explicar.
Giró la cabeza y pudo ver en la cama de al lado a Benítez. Parecía sonreírle.


Horacio Gómez nació en Capital Federal el 11 de noviembre de 1954. Reside en Mar de Ajó, Partido de La Costa, desde el año 1988. Fundador del Grupo EPOCA (Escritores y Poetas de la Costa Atlántica). Desde el año 2003 coordina los Talleres Literarios del Centro Cultural Municipal “Prof. Marcelino Villar” de Mar de Ajó. Tiene publicados dos libros, “Esquirlas del pasado” (poemas, 1997) y “Volveré en otoño” (poemas, 2009). Participó en varias antologías y páginas de poesía. Obtuvo premios en diferentes certámenes de cuento y poesía. Miembro de Poetas del Mundo y W.P.S (World Poets Society). Actualmente preside la Fundación de Poetas “René Villar” y es Director de Organización de ASOLAPO (Asociación Latinoamericana de Poetas) filial Argentina.

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